Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como frío

Pero no

Imagen
Si me preguntan por él debo decir que no lo conocí más allá de haber tenido un par de encuentros íntimos, no sé. No sé cual es su color favorito, en que ciudades ha caminado, que música acompaña su jornada ni cual es su sabor de helado, o si come goma de mascar... Nunca hablamos de sus sueños, -ni sé si alguno tiene- o que piensa acerca del pasado, y si olió alguna flor real. La última vez en su morada caminaba descalzo; había empezado a fumar. Bebía siempre gin con hielo. A mi me daba igual. Se hacía el espíritu anciano pero actuaba como un niño (de los que almuerzan casi a diario con mamá). La noche cuando lo conocí aquella en el bar de Pepe, nos paramos frente a frente, mirándonos a los ojos fijamente, ambos de color marrón. Inevitable sonreír... Los cuerpos se acercaron con la luz tenue, música de festejo (la contradicción). La noche fue avanzando, nuestros amigos uno a uno marchando. El adiós era consigo imposible consentir. Esa noche lloviznaba. Caminamos a su mor...

Una noche más

Imagen
Regresaba caminando por el parque Sarmiento A esas horas en las que no debe uno andar solo. Quería acortar camino y me arriesgué. Todo era quietud y silencio. La noche estaba fresca Y neblina se observaba en el firmamento. El aire en el ambiente era muy fresco, Generaba un hormigueo en la boca, Con cada paso, cada vez más intenso, En ambos labios, agradable pero agridulce, Consciente de que, si persistía, podía dañar. El crujir de una hoja atrajo mi mirada, No había nada para observar. Estaba oscuro y no había movimiento alguno. Retomé el sendero de cemento. Por la pendiente, a la izquierda del camino, Se veían figuras en la iluminada pista de patín. Cerré un poco los ojos ante luces muy brillantes. La brisa tomó cierta intensidad Y acarició suavemente mis pómulos. Unos chicos trotando interrumpieron la magia. El ruido de los besos de una pareja vino de enfrente, Los miré en su diagonal caminar Y noté que los deportistas ya se habían i...

Otoño e Invierno

Imagen
Una chica multicolor le contó a alguien de amarillo que el chico de marrón quería conocer a la muchacha de azul. Agregó que, cuando él al fin tuvo la oportunidad de cruzarse con ella estaba casi desnudo mientras ella bien abrigada tenía guantes, bufanda y hasta gorra con orejeras. Por eso nunca se animó a hablarle, llega temprano para que no lo vea, y cuando ella llega, él parte. Fotografía: IhorTcarukou