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Mostrando las entradas etiquetadas como cuerpo

Atragantarse

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Recuerdo la primera vez que me dijiste “Te quiero”, yo quería corresponderte, lo decía por dentro mientras más palabras se atoraban sin poder sonar, sin poder salir. Sólo mi mano seguía acariciándote y la respiración evitaba que la noten, solamente los dedos dibujaban las caricias en tu espalda, mientras las palabras se callaban sin poder volar, sin poderse oír. Hubiese querido que leas mi rostro, desatases el nudo de mi garganta, como descifrar las señales en mi rostro mientras las palabras cobardes enmudecían sin poder gritar, sin poder vivir. Bettina Dávalos - poesía

Muestra gratis

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Yo me pregunto, que tan poco me valoro como ser humano que me tengo que ir a la otra punta de la ciudad para tener un breve sexo contigo porque tu no, no puedes trasladar tu cuerpo cerca de mi, ni a mi horario ni vemos el mismo canal... Bettina Dávalos

Somos polvo de estrellas

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Hoy me siento estancada con tantas ganas de cambiar el mundo sin saber por donde empezar, algunas ideas sueltas vienen pero el valor no llega a la par, tengo tanto en mí y aún me siento tan poco. Quiero dejar mi huella, tocar espíritus, hacer que el halo sea profundo para sentir la vida en cada fibra. No estamos solos, nos invade la confusión cada tanto cuando queremos controlar y que todo sea como nos parece mejor Con la falsa sensación de seguridad y previsibilidad. Nos rige el tiempo como medida sólo que es relativo, señaló el físico, sin embargo corremos sin descanso, siempre hay prisa menos para tomar responsabilidad. No voy a resignar ponerle corazón a lo que hago, no voy a dejar mis emociones tras la puerta de mi casa, no voy a disociar mi cuerpo, mente y espíritu, elijo en esta vida, no partir sin antes trascender. Bettina Dávalos

Te lo dije

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Te advertí que no era relajada, mas emocionalmente dependiente y obviamente insegura, que lo que me gustaba de ti temía lo ibas a cambiar arruinando por completo lo que hayamos construido… Poco siento en general, aún desespero por vibrar. El dulce de leche sabe de mi ansiedad por inoportunas expectativas. Más que fácil, sabe a cierta dificultad y a veces no tengo ganas de nada más. Recorro el techo con la mirada, desmayada en mi cama, me aferro con fuerzas a la almohada, balbuceando las frases que no te diré, cuando se escapa alguna lágrima dejo pueda deslizarse por completo que su recorrido sea intenso hasta el final. Voy a callar cuando duela Porque no estabas ahí, me voy a alejar cuando decaigan las ganas que todo sea compartido contigo, no interesa si hoy lo estas pensando cuando hagas algo al respecto e intentes proponer algo nuestro cabe la posibilidad de que no me vaya a importar. Desnuda mi alma ante ti el cuerpo ...