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Whatsapp miente

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Detrás de un teclado hay un corazón que no escuchamos aunque estemos con el vibrador. Una persona cansada que responde solamente “bien” a la profunda pregunta de “Cómo estas?” Un “te quiero” desde la cama de un extraño porque al destinatario no lo fue a ver. Unos chistes sin gracia, anónimos, reenviados sin ganas tan sólo al listar a unos diez. De perfil una sonrisa impostada en un evento extraordinario que la ordinaria vida no alcanza sostener. Cuantos “vení”, “mañana te veo”, “te extraño, ahí voy” “te necesito a mi lado ahora”... Que no se dicen, que se borran, que quedan pendientes para coordinar... Cuántas ganas escritas que nunca se llegan a concretar... Cuántos besos dibujados que nunca son entregados... La única red es la tensa línea de fibra óptica que nos consume luz y difumina acciones. Ahorra abrazos, evapora cafés, siente por fotos y conoce supuestas alegrías. Ocupa memoria de líneas y nos borra los versos, la verdadera poesía de salir a la vida y e...
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Un mensaje de texto No tiene color, sabor ni aroma. Es una promesa sin piel, Una melodía sin voz. Las palabras no tienen peso Si no las llegas a concretar. Meras líneas improvisadas, Carentes de sensaciones. Los dedos saltan  Entre las teclas. Repasan su coreografía Para un pálido escenario. Si falta la sensación del presente, El cuerpo no puede danzar, La mirada se aparta, La boca se seca. Un perfume a nada Saturando el pecho, Espesando el aire Y helando el vientre, las entrañas. Algún timbre en el teléfono Y un número en la pantalla Indicarán que hay un nuevo mensaje. Más de lo mismo. Detrás de la pantalla,  Todo. Detrás de la puerta,  Nadie, nunca hay nadie.

Amiga virtual

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Sobre la sonrisa más amplia del mundo se encuentran los ojos más inquietos que vi. En una foto blanco y negro a través de facebook la conocí. Un ser de caramelo con un corazón de masapán, hace pasos pequeños pues no se anima a saltar. Todo empezó cuando compró un hermoso buzón, y ahora no encuentra las instrucciones. Y parece que no sabe que es lo que le hará funcionar ni que hacer con lo que puso en él. Es valiente aunque no lo cree, por vagancia o resquemor se queda sentadita y quietesita donde está. Sueña de día más que de noche, habla otras lenguas y lee al amor. Mira hacia afuera, duda por dentro y va guardando sus ideas en un cajón. Tiene las manos en los bolsillos, temiendo que nada recibirán, cada tanto las saca, acaricia a sus ternuritas y las va a guardar; luego, no puede evitar que un poco traviesas se les escapen para navegar, más tarde las vuelve a guardar. Mientras su reloj camina, se acumula el polvo del paso de los días sobre su almohadón. Y en la madr...