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Mostrando las entradas etiquetadas como extrañar

Planetario

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Conocí a un chico quien quiere me peine prolijamente y yo no se como explicarle que aún están tirantes las ideas de cola alta y jugo ácido de limón norteño. Yo sonrío y observo sin disimulo, él se hace el distendido, parecemos niños, ya ni pienso mientras me aproximo para percibir su perfume y acercarle el mío. Lo malo habla de lo bueno y lo ausente del necesario extrañar... esto de psicología inversa no me sale natural. Le digo lo que siento o me callo a dar lugar? Caminaba tras mis pasos, yo evitando mirar detrás, destino travieso supo que usar un amigo sería eficaz. Él sería lo que busco, yo sería su anhelar. Mundos distintos del mismo universo, tomados de la mano para orbitar, ven alinearse al sistema y sentados en la Luna mientras se toman de la mano observan los cometas pasar. Bettina Dávalos

Pérdida perdida

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Todos perdimos a alguien... cuando se mudó a otro lugar, a veces nomás a un barrio a trasmano, cuya hora de distancia lo volvió mucho más lejano aún. A veces el amor por alguien se lo llevó a pasar el tiempo en estrechos balcones duales y dejó de llamar para calmar la sed del espíritu. Puede tu mismo extrañes a alguien que en su sano egoísmo se quedó sin lugar en la agenda para tus mundanas charlas sobre ensayos de vivir. Recuerdo el caso de alguien que se casó feliz y en menos de un año dejó de ver a cualquiera que no cuidara niños o cambiara un pañal. Gerente era alguien que ya no coincidía con amiguitos de su infancia cuando visitaba su pueblo natal, aquel donde aún dormían la siesta. Finalmente está Él alguien que algunos temen y otros desconocen, que sabe seguro nuestra instancia final. Por la pérdida de alguien perdida quedo más de un instante, melancólica y errante, a nadie querido suelto así nomás -o algo- que el apego no deja marchar. Porque duelen los lazos rot...

Distintas acepciones

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Yo no nací acá casi nadie se da cuenta, mi tonada es rara, alguna palabra en diminutivo me deschaba. Mi último amor se fue hace mucho, me gustaba en verdad porque no era aca mas si soberbio y yo no entendía que hacer con él. Una vez, volvíamos tarde de noche, fue tan copiosa la tormenta que mi hermano llamó al ACA y nos vinieron a socorrer. Al gordo le gusta escuchar Aca seca, es el más conectado con las raíces y por eso trabaja en el campo como le enseñó el abuelo. Extraño muchas cosas, achilata por ejemplo y otras ni aca pero supongo es normal ir soltando a medida que el tiempo pasa. Mis hermanos fueron buenos sólo que ahora están lejos... con las mayores iba a la ACA para poder evangelizar. Para nada me gustaban las fiestas llenas hasta el aca de gente que no podías ni bailar a pesar de cómodas zapatillas. Antes era muy generosa despilfarrando mi tiempo y en algunos casos mi amor, dirán que soy aca ahora. Me cansé de t...

Nostalgia

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Un segundo me dejé alcanzar por el día gris Y vino el recuerdo de tu rostro mientras dormías. Se te veía tan pacífico y perfecto. Aquella vez cuando abrí mis ojos en la madrugada, Gotas de lluvia se deslizaban por el parabrisas del auto, Los vidrios se empañaban y yo caía en sueño de nuevo. Las memorias de esa mañana las llevo siempre conmigo Para momentos en los que la magia necesita ser recreada, Son instantes simples que se tatuaron en el alma. Bettina Dávalos

Hubo una vez

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La última vez que me enamoré fue de un hombre que estimulaba todos mis sentidos. Le gustaba descubrir sabores nuevos, de a poco probar. Siempre olía bien, usaba un perfume suave que permanecía sutilmente en todas mis cosas. Su voz era la melodía más estimulante jamás escuchada y su piel lo fue lo más perfecto que alguna vez toqué. Me perdí en su recia mirada tierna de ojos verdes con un toque gris. Y nunca más los míos abrí. Bettina Dávalos Dibujo: Troche

Un día pensando en ti

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   No había sol aquella mañana ni el cielo se decidía si dejar llover.   Fue entonces, cuando estaba mirando la silueta tenue de las sierras a través de la ventana, que programé un domingo diferente a los que me había habituado aunque muy parecido a uno de mis veintitantos años.   Me puse el vestido negro corto con flores rojas hechas al crochet. Elegí los zapatos acordonados, sin taco, de cuero rojo labrado, para combinar. La cartera negra, yacía colgada, siempre lista.   Agregué unos aros colgantes, una pulsera ancha y negra, y una pequeña flor roja en el lado derecho para sostener mis cabellos.   Preparé en pocos minutos un té de rosa mosqueta y manzanilla; disfruté ese instante bebiéndolo y salí.   Era un día de abrasadora humedad.   Caminé bastante por aquellas callejuelas tan familiares que me llevaron al museo del parque. Al llegar a la entrada, vi que exponían algo nuevo procedente de Portugal y decidí entrar. Hice todo el ...