La prosa y el verso nos transportan a otros lugares, por momentos intangibles, en ocasiones utópicos.
Hoy son el medio para expresar mis sentires, mis anhelos y hasta mi imaginario.
Conocí a un chico quien quiere me peine prolijamente y yo no se como explicarle que aún están tirantes las ideas de cola alta y jugo ácido de limón norteño. Yo sonrío y observo sin disimulo, él se hace el distendido, parecemos niños, ya ni pienso mientras me aproximo para percibir su perfume y acercarle el mío. Lo malo habla de lo bueno y lo ausente del necesario extrañar... esto de psicología inversa no me sale natural. Le digo lo que siento o me callo a dar lugar? Caminaba tras mis pasos, yo evitando mirar detrás, destino travieso supo que usar un amigo sería eficaz. Él sería lo que busco, yo sería su anhelar. Mundos distintos del mismo universo, tomados de la mano para orbitar, ven alinearse al sistema y sentados en la Luna mientras se toman de la mano observan los cometas pasar. Bettina Dávalos
Detrás de un teclado hay un corazón que no escuchamos aunque estemos con el vibrador. Una persona cansada que responde solamente “bien” a la profunda pregunta de “Cómo estas?” Un “te quiero” desde la cama de un extraño porque al destinatario no lo fue a ver. Unos chistes sin gracia, anónimos, reenviados sin ganas tan sólo al listar a unos diez. De perfil una sonrisa impostada en un evento extraordinario que la ordinaria vida no alcanza sostener. Cuantos “vení”, “mañana te veo”, “te extraño, ahí voy” “te necesito a mi lado ahora”... Que no se dicen, que se borran, que quedan pendientes para coordinar... Cuántas ganas escritas que nunca se llegan a concretar... Cuántos besos dibujados que nunca son entregados... La única red es la tensa línea de fibra óptica que nos consume luz y difumina acciones. Ahorra abrazos, evapora cafés, siente por fotos y conoce supuestas alegrías. Ocupa memoria de líneas y nos borra los versos, la verdadera poesía de salir a la vida y e...
El vaso está casi lleno pero ese "casi" las atormenta. Abren su corazón, lo cierran, Lo amurallan y lo asoman una vez más. Procuran, se dan, se brindan a cambio de nada. Más la nada, la incertidumbre alimenta. Un nunca acabar, un siempre intentar. Ir detrás de algo que parece nunca llegar. No sabemos bien de qué, Ya que es más bien una idea de lo que debería ser. Algo como lo que tiene la vecina pero más lindo, Parecido a lo que vivió una amiga pero más intenso, Similar a lo visto en una película pero real, Fantástico e inquebrantable como enseñó la mamá. Así pasan las horas, día tras día, Toda una vida en estado de alerta. Dios no quiera que se lo pierdan por distraídas. No vaya a ser que justo alguien más aprovechó la oportunidad. Y sin querer alimentan un cuasi dolor, Una seudo angustia, un no sé que tal Que no se ve pero se siente, y pesa Como si las bolsas del supermercado estuvieran apiladas Una encima de la otra sobre el pecho,...
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