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Mostrando entradas de junio, 2010

Renuncia

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He decidido abandonar este intento fortuito de ser parte de tu vida,
desecharé la idea de resultar importante para ti,
estuve perdiendo el tiempo mientras guardaba la esperanza
de tenerme entre tus planes para juntos ser feliz.
Te observo y te analizo.
Siento que me rechazas cuando lo que debes impugnar está en tu cabeza.
Ya que no me quieres y prescindes de nosotros,
saldré por la puerta que abierta tenías para mi.
Claro está que no te entiendo pues egoísmo no existe en mi vivir.
Dudas, callas y te evades de lo que temes invertir.
Quedaste paralizado enfrente de lo supuesto
ya que tu cobardía levantó una invisible barrera.
Y el tiempo que implacable me asecha
propone con fuerza mi alejamiento de aquí.
Me acostumbré a transitar con tus besos,
bajo las indicaciones del sonido de tu voz.
Pero como detenerme no es una opción posible
buscaré en el cielo, una estrella me guiará.
Tiempo de descuento, emociones que quedan dentro.
Te miro y me despido en silencio, 

quizá por la mañana notes que partí.





















Dentro de lo normal

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Estuve titubeando mucho últimamente, cuestionando sobre lo que siempre soñé, percibí enfriarse las pasiones futuristas cuando aún seguían tibios los recuerdos de mi ayer.
Como entender que lo normal versó en utópico y lo excepcional en ordinario.
La cajita de música empolvada en el rincón me recuerda aquella alegría infantil de concebir que el mundo fuera el tablero en mi juego de agradable compás donde podía ser la bailarina, la abogada o la emperatriz con sólo cerrar mis ojos un instante, siendo un frágil pero seguro sentir.
Me detengo y reconozco los pasos que fueron encausados en un canal de cemento, vertidos en una horma de concreto tabú. Los paradigmas que me forjaron, hoy son de antaño y me siento en blanco y negro en la era digital.
Tal vez ya no esté cuando el tardío colega se haya subido al compulsivo tren de lo que no quiso hacer. O cuando el último rebelde haya agotado las marchas por lo que debía ser.
La brújula que parecía fallar ya no es indispensable.
Visitante audaz, reg…