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Mostrando entradas de octubre, 2012

Salmo

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Quiero que estés aquí cuando todo suceda.
Cuando en la mañana abra los ojos y Realice la primera inspiración profunda, Sintiendo que me invade el milagro de la vida, Reconociendo que tan sólo soy una frágil criatura.
Quiero que estés aquí cuando todo suceda.
Cuando abra las ventanas y asegure las puertas, Dibuje caminos de flores y vista para dos la mesa, Al cerrar los ojos y recorrer en mi mente tu silueta, Revisando que en el aire tu perfume permanezca.
Quiero que estés aquí cuando todo suceda.
Si cuando el sol se esconde y las aves callan, Cae la noche y me invade el frío, Si el sonido del día aún me tiene aturdida y Soy invadida por la incertidumbre o la duda.
Quiero que estés aquí cuando todo suceda.
Si el calor parece que sigue  aumentando, Brotando de lo más profundo de las entrañas, Y aunque haya luz, dos se desconocen Formando grandiosas hogueras en los corazones.
Quiero que estés aquí cuando todo suceda.
Ya estando en los cielos, siendo querubines, Elegimos volver a encont…

9 lunas

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Semana 1: Sale corriendo a su trabajo, hoy es un día muy complicado. Por suerte mientras espera el mini bus, el sol le hace cosquillas en el hombro. Semana 2: Llega a casa cansada pero él la ve más linda que nunca, la abraza y se van a dormir temprano. Semana 3: La fecha en el calendario obliga a pasar por la farmacia; nervios, dudas y finalmente, certeza. Semana 4: El médico pidió un listado de análisis y otro tanto de vitaminas. Habrá que moderar las copas de vino en las próximas salidas. Semana 7: Comer ya no tiene gracia, todo lo rechaza. Una buena excusa, para descansar el fin de semana en la casa. Semana 10: La gente la ve distinta, su tía abuela soñó que vendría un nuevo integrante a la familia. Semana 13: Ya no aguantan el secreto, almuerzo en familia para comunicar la noticia. Semana 16: Obligada tarde de Shopping, frente a las vidrieras de ropa diminuta se para emocionada. El corazón se acelera. Semana 19: Su peluquero no para de alabar su brillante cabello y su piel radian…

Resolana

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Conocí un chico con dulce sonrisa,
De esos con cara de "vale la pena". Me invitó a pasear por su barrio a la tardecita, Me contó de sus proyectos en un tintero. También me habló de sus sueños rotos Y lejanos paisajes que ha conocido. Preguntó quien yo era, lo que quería Y si me agradaba su compañía. No se si el perfume de los azahares O tal vez el de sus rizados cabellos O su discurso de hombre sincero O su caminar erguido a través del viento, Me convenció –sin saberlo- de aprender a quererlo Y ahora cada mañana, espero otro encuentro. Cuando cierro los ojos su imagen llega Reflejando luz y calor como si aquí estuviera. Aún no hemos desnudado el corazón Pero hemos inquietado la respiración. Más, no por ello, fue menos caballero. Hay algo en su mirada que me tranquiliza. Me conciente y me contempla, Desde aquel día me invade la alegría. Pues él cuida al detalle cada nueva cita, Por lo cual tengo listos varios vestidos, Aunque quisiera evitarlo, estaré aguardando. Prometió que estaré a salvo entre…

El inicio del fin

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Yo te amaba como nadie te llegó a adorar jamás E hiciste todo lo humanamente posible Para que yo te debiera olvidar, Que hasta el mismo Dios me habló al oído.
Más de una vez, lo nuestro no daba para más Pero, yo seguía firme cuidando tu caminar, Orando y buscando aliviar tu paso Y esperando que un día me eligieras a mí.
Flotar, soñar, fluir entre tus brazos. Morir, renacer, olvidar lo que nunca has dado. Dicen que mi cara está tatuada en tu mirada, La cual esquivo, ya no deseo encontrarla.
Quisiera dedicarte una última canción, Poder guardar tu perfume en mi cajón. Más no se permite exceso de equipaje en este viaje, Desapego bendito de lo que nunca fuimos.










Fotografía: Bettina Dávalos

Aprendí a decirte quiero

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Noté las emociones que cada ser me producía.
A veces tuvo importancia, En ocasiones que haya una relación no tenía que ver Más siempre, había cierta predeterminación Según cuan más favorable o negativa fuera la cosa interior.
A medida que fui madurando y conociéndome Pude descubrir hasta donde yo podía moderar mi sentir. También me cultivé en darle espacio y no cargar de significados, En base a prejuicios, lo que recién estaba comenzando. Luego se convirtió en un alivio.
Pude descifrar el código cargado en cada sentimiento Y así, mejorar su interpretación para mi crecimiento. Mis vínculos con los demás se volvieron más saludables. Ahora, insto a mis compañeros de vida a buscar su verdad, A comunicar con claridad lo que llega a latir.
Tuve que empezar yo primero Poniendo en palabras las sensaciones; Aprendiendo a pedir, acostumbrándome a mi voz; Otorgándole espacio a quienes me lo quieren dar; Reconociendo mis valores y mis capacidades.
Así, mantener la mirada firme delante de otros ojos, Aunque fuesen …