El inicio del fin


Yo te amaba como nadie te llegó a adorar jamás
E hiciste todo lo humanamente posible
Para que yo te debiera olvidar,
Que hasta el mismo Dios me habló al oído.

Más de una vez, lo nuestro no daba para más
Pero, yo seguía firme cuidando tu caminar,
Orando y buscando aliviar tu paso
Y esperando que un día me eligieras a mí.

Flotar, soñar, fluir entre tus brazos.
Morir, renacer, olvidar lo que nunca has dado.
Dicen que mi cara está tatuada en tu mirada,
La cual esquivo, ya no deseo encontrarla.

Quisiera dedicarte una última canción,
Poder guardar tu perfume en mi cajón.
Más no se permite exceso de equipaje en este viaje,
Desapego bendito de lo que nunca fuimos.











Fotografía: Bettina Dávalos

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