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Mostrando entradas de marzo, 2013

Va de nuevo

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Quemé la avena, de nuevo. Arruiné una cacerola, de nuevo. La cena tenía gusto a quemado, (Si, adivinaste) de nuevo.
En noches de miércoles como esta, No hay acierto avisorable. Salvo, regresar al hogar Y sentirse a salvo.
Mañana es feriado (de no se que) Y más aún, es fin de mes, No puedo irme de viaje, viernes trabajo, Mucho menos, salir sin un mango.
Esta noche quiero disfrutar la novela, Si es que no coincide con cadena nacional Y no me duermo antes en la ducha Que ahora voy a preparar.
Después de previsibles imperfecciones, Se va terminando este día  Que si la memoria decide, Se archivará para el olvido.
Mañana será otro día Y vamos a agradecer por eso. Podremos quizá equivocarnos E intentarlo todo, de nuevo.


Mil perdones

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Perdón si te pienso,
Es que he notado que los dos miramos
Hacia el noroeste
Y perdemos la mirada entre el cielo y las sierras.


Perdón por decir que te extraño
Y seguir soñando contigo
Levantándote a mi lado,
Después de desear un buen día.


Perdón si te he tenido en cuenta
Y atribuyo este dolor de cabeza,
Que quiere estallar, de tantas historias
Imaginarias de nosostros dos.


Perdón por creer que es posible
Y compartir anhelos que se vuelven presiones,
Que no salen de tí,
Porque no nos doy el tiempo de ser.


Perdón por las prisas y las ansias,
Tan sólo quisiera aprovechar cada día juntos
Para recoger mayores alegrías
A lo largo del recorrido.


Perdón si te doy espacio
Y aún así puedes sentirme,
Quisiera pero, no he logrado
Desconectar mi corazón.

Amaneciendo despacio

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Se levantó con la inexistente prisa de las mañanas de invierno.
En la mesa de luz había un vaso medio vacío,
Y no pudo ver nada a través de él.
Hizo el esfuerzo y se puso de pie.
Se abrigó como infinitas capaz tiene la cebolla,
Cambió sus pertenencias de cartera,
Subió el cierre de las botas,
Arqueó sus pestañas sin máscara,
Miró por la ventana,
Revisó la hora en el celular,
Agarró una ciruela madura
Y salió en horario para cumplir con su agenda.
Un cielo de espesas nubes en variedad de tonos grises
Enmarcaban el paso firme pero cauteloso del Sol.
Pocos transeúntes en las vías habituales
Le daban un poco de holgura a su caminar.
El primer trámite postergado la puso incómoda,
La segunda insatisfacción la enfadó
Y el tercer tropiezo derramó el vaso del optimismo.
Al salir del local estalló en lágrimas.
Siguió caminando unas seis cuadras,
Se paró en un rincón entre los desniveles de dos casas,
Y se permitió llorar,
Se dejó lagrimear sin más,
Era lo menos que podía hacer,
Ya no podía contenerse.
El agotamiento, la…