Inesperadamente

Recuerdo la noche en que te conocí,
Tan fría que invitaba a quedarse en casa
A seguir remendando el alma y
Ver pasar la vida por televisión.
Sin embargo improvisaste
Una invitación descontracturada,
Sin etiquetas ni pretensión,
A la que asentí relajada y sin visión.
Acudimos a la cita puntualmente,
Pero como tú eres hombre
Y yo mujer,
La magia estuvo presente sin querer.
Tal cual como sugeriste ni me fijé
Que traía puesto para ir a verte.
Y quizá por ello las ilusiones
Estaban en la cartera que no llevé.
Debajo de mucho abrigo
Se oían latidos de curiosidad.
Más alto de lo que parecía,
Más lindo de lo que intuí.
No hizo falta vino,
Nos embriagamos en sonrisas.
Fueron un par de miradas
El postre de la velada.
No sé bien en qué momento
Ya tu mano me tomaba,
Y permanecimos por algunas horas
Como si nos conociéramos de toda la vida.
Y planeaste todo para que a luz de día,
Tu mano y la mía se volvieran a encontrar,
Ese día que nacía 
y al siguiente, 
y a continuación...




Pintura: Leandro Lamas

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