La soberbia

Te voy a comer. - le dijo.
Por minutos, por horas, por días
O de a poquito toda la vida?
- le respondió.
Él no supo que responderle.
Se asustó, quedó mudo.
Soltó una sonrisa insegura
Y se alejó.
Se fué cuestionando
El porque le atría tanto
Aquella mujer tan soberbia.
Yo era un simple espectador.

Ella se quedó algo perdida,
Había sido abierta y divertida,
Se había puesto a su nivel.
Pero no se entendieron.
Dicen que a menudo,
Hombres y mujeres no se entienden.
¿Ella estaba por encima de él
O él se sintió por debajo de ella?
Es cierto, hay seres insoportables.
También es claro que hay gente cerrada
Como las hay de las más simples y abiertas,
Que mucho se esfuerzan por mejorar.

Ese orgullo, esa cosa altiva,
Leída como sentimiento de superioridad
Que sin ser altanería,
Percibimos como un trato despectivo...
Sin mediar causa pero que,
Frente a los demás provoca y
Prolifera como ser desconsiderado
Hacia otros que eligen sentir así.
Eso suele acontecerle a la mujer segura
Quien parece feminista más,
No le queda más remedio que
Abrirse camino en un mundo que no eligió.






Fotografía. Nastia Vesna

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